¿Cómo Aprender A Estar Al Día Con Todo?

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¿Cómo Aprender A Estar Al Día Con Todo?
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Video: 5 TIPS Cómo ser más productivo durante el día. Aprovecha mejor las horas 2022, Diciembre
Anonim

Como parte de uno de los ejercicios favoritos que realizan los gurús de la gestión del tiempo en sus entrenamientos, se propone estimar de forma intuitiva (es decir, sin cálculos matemáticos) la cantidad de horas que tienes en stock hasta el final de tu vida. El resultado de este ejercicio resulta ser muy aleccionador: la gran mayoría de las personas exagera esta cifra, a veces entre un 10 y un 25%, lo que indica cuánto sobrestimamos los recursos que tenemos y cuán ineptamente planificamos nuestro tiempo. Sin embargo, según los mismos expertos, vale la pena comenzar a aplicar las técnicas de administración del tiempo más simples, y tu vida cambiará más allá del reconocimiento.

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1. Decide tus deseos y metas

Antes de dominar las herramientas específicas de administración del tiempo, es importante comprender en qué está gastando este recurso tan valioso. ¿Por qué exactamente pasas el fin de semana en la oficina, por qué estás estudiando inglés, por qué necesitas formarte en el gimnasio, estás realmente interesado en una profesión que llevas muchos años dominando? Este consejo parece increíblemente simple, pero en la práctica, formular nuestros propios deseos, convertirlos en intenciones y establecer metas específicas puede ser difícil; a menudo parece que vivimos por inercia, sin pensar en lo que realmente queremos, como resultado, llenamos nuestro vida con trabajo sobre deseos aleatorios impuestos y, como era de esperar, sin trabajar demasiado para cumplirlos. Los psicólogos recomiendan la práctica de la visualización: para comprender exactamente lo que quiere, cierre los ojos e imagínese,sólo después de cinco a siete años. Intenta sentir tu felicidad y satisfacción en la vida … luego pregúntate: ¿qué estás haciendo? ¿Cuál es tu trabajo? ¿Qué haces en tu tiempo libre? ¿Dónde vive? ¿Cómo te ves? Las respuestas a estas preguntas son sus objetivos; habiéndolos formulado, puede pasar a su propia planificación del tiempo.

2. Planifique con cuidado

La gestión del tiempo es imposible sin planificación; por regla general, la incapacidad para cumplir los plazos establecidos y los plazos incumplidos no se deben a la pereza o la falta de motivación, sino a una planificación insuficiente. Al mismo tiempo que intentamos aprender dos idiomas extranjeros, completar un proyecto súper responsable en el trabajo y perder 10 kilos, estamos tratando de abrazar la inmensidad y, como resultado, no tenemos tiempo, nos cansamos, perdemos plazos y renunciar a la mitad del trabajo a la mitad. Para evitar el logro de metas decepcionantes, priorice y establezca plazos realistas para cada tarea: un día, lamentablemente, solo 24 horas.

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3. Duerma lo suficiente

El consejo es tan antiguo como el mundo, pero por lo tanto no menos relevante: la razón de la fatiga crónica, la tardanza y la incapacidad para planificar a menudo radica en la falta de sueño banal. Por lo tanto, un paso imprescindible en el camino hacia la gestión del tiempo debería ser una regla férrea: 8 horas de sueño al día durante un mes; esto será suficiente para introducir un buen descanso en un hábito. Cierre su computadora portátil a tiempo, posponga las conversaciones en las redes sociales, apague su teléfono y la televisión y dele a su cuerpo la oportunidad de dormir bien; se lo agradecerá con una reacción rápida, buena memoria y conciencia clara.

4. Priorizar

Este consejo es especialmente relevante en una situación en la que una fuerza mayor es reemplazada por otra y la lista de tareas pendientes parece interminable. En tales casos, una matriz puede resultar útil, distribuyendo todas las tareas de acuerdo con la urgencia e importancia: dibujar un cuadrado y dividirlo en cuatro partes; el primer sector está dedicado a tareas importantes y urgentes, que deben iniciarse primero. Los casos "urgentes, pero no importantes" se realizan de forma secundaria, para "importantes pero no urgentes" vale la pena asignar un cierto período de tiempo con regularidad, y los casos "no urgentes y no importantes" pueden posponerse con seguridad.

5. Aprenda a "desayunar con ranas" y "comerse un elefante en partes"

Como regla general, posponer las cosas para más tarde (o, como está de moda decir ahora, posponer las cosas) nos vemos obligados por tareas que son desagradables o demasiado grandes: simplemente dan miedo o son demasiado perezosas para asumirlas, por eso posponer durante semanas una llamada telefónica a un cliente importante pero tan difícil, no nos atrevemos a empezar a trabajar en un gran proyecto y estamos pasando de un lugar a otro documentos que llevan un mes reclamando nuestra atención. El famoso experto en gestión del tiempo Gleb Arkhangelsky recomienda en su libro que las cosas desagradables se traten como "ranas" que deben "comerse para el desayuno", es decir, lidiar con ellas en primer lugar: esto te liberará de la constante sensación de ansiedad por el trabajo inconcluso … En cuanto a las cosas grandes, Arkhangelsky aconseja tratarlas como elefantes,que deben "comerse en trozos", incluyendo un "trozo de elefante" grande o al menos pequeño en su horario todos los días.

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6. No tema pedir ayuda

O, en términos comerciales, delegue más a menudo. Se sabe que la incapacidad para planificar el tiempo y la presión crónica del tiempo la padecen con mayor frecuencia los perfeccionistas, que creen que nadie es capaz de hacer un trabajo mejor que ellos mismos, y por eso siempre están sobrecargados, cansados ​​e incapaces de hacer nada. Piense en lo que puede delegar de las tareas del hogar a otros miembros de la familia y qué tareas puede involucrar a los subordinados (si los tiene): vale la pena que el esposo se encargue del lavado de los platos y algunos de los empleados: redactar contratos, como tienes aquí, aparecerán un par de horas extra por día.

7. Elimina las pérdidas de tiempo

O al menos establecer un límite para ellos. En aras del experimento, anote todos los días en su diario la cantidad de minutos que pasó leyendo sin pensar publicaciones en las redes sociales, discutiendo chismes con personas poco interesantes o viendo programas de televisión que no son muy significativos. El resultado puede sorprenderte: por regla general, subestimamos la fuerza de nuestros hábitos y no nos damos cuenta de cómo los despiadados perdidores de tiempo nos roban valiosos minutos e incluso horas. La mejor manera de controlarlos es establecer límites estrictos (por ejemplo, no más de 30 minutos en las redes sociales todos los días).

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