5 Formas De Dejar De Pensar Que No Eres Lo Suficientemente Bueno

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5 Formas De Dejar De Pensar Que No Eres Lo Suficientemente Bueno
5 Formas De Dejar De Pensar Que No Eres Lo Suficientemente Bueno
Anonim

Los psicólogos admiten que muchas personas que han alcanzado grandes alturas, pero que al mismo tiempo dudan seriamente de que lo merezcan, acuden a ellos en busca de ayuda. El ataque, llamado síndrome del impostor, no perdona a nadie: una graduada universitaria que tuvo la suerte de conseguir un trabajo bien remunerado y una profesional experimentada que de repente recibió un ascenso pueden sentir que no tiene derecho a triunfar.

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El síndrome del impostor es un sentimiento inadecuado de duda (crónica) de uno mismo, a pesar de la clara evidencia de lo contrario. No importa cuán inteligentes y eficientes sean esas personas, se sienten tramposos, y las creencias malvadas gradualmente les roban energía y motivación. Tienden a pensar que el logro es el resultado de la coincidencia del azar, y no son lo suficientemente buenos para seguir adelante, compitiendo con otros en un nivel superior. Como resultado, las actitudes decadentes sabotean el desarrollo del éxito.

El término "síndrome del impostor" fue promulgado en 1978 por las psicólogas estadounidenses Pauline Clance y Suzanne Ames, quienes descubrieron que muchos de sus pupilos no podían aceptar el éxito, explicando sus logros por la suerte y la capacidad de pasar por inteligentes. Esto no es un diagnóstico, sino un estado de ánimo obsesivo que puede manifestarse esporádicamente y casi nunca significa una falta real de conocimientos y habilidades. La situación contraria es más común: una persona incompetente no se preocupa por ser incompetente.

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Las mujeres en este sentido son menos afortunadas: es mucho más fácil para nosotros sucumbir al síndrome del impostor que para los hombres. Los psicólogos de la Universidad Carnegie Mellon, por ejemplo, descubrieron en detalle el sesgo de género hacia la autocrítica de que los hombres exigen salarios más altos cuatro veces más a menudo que las mujeres y generalmente piden un aumento del 30% más.

Con todo, si alguna vez ha sentido que no es lo suficientemente bueno, no está solo. Objetivamente, somos millones, y las actitudes dañinas se nos han pegado desde la niñez (hola a los padres). El síndrome del impostor a menudo va acompañado de perfeccionismo, y ese dúo convierte a una persona en un adicto al trabajo que es indiferente al crecimiento profesional, una bendición para cualquier jefe. La buena noticia es que puede intentar cambiar su perspectiva.

Aquí hay cinco formas de dejar de creer que no eres lo suficientemente bueno:

1. Reconozca sus talentos

Digamos que tienes la suerte de conseguir un ascenso porque un compañero de trabajo se ha mudado a otra ciudad, pero no estás empezando desde cero y has llegado a esa etapa profesional gracias a tu talento y experiencia personales. No asocie el éxito con la suerte, admita que tiene talentos genuinos, de lo contrario no tendría lo que ha logrado.

Tome un cuaderno y un bolígrafo y anote sus logros y fortalezas en columnas. Vuelva a leer ambas listas con regularidad, especialmente cuando se sienta aburrido. Este recordatorio ayuda a deshacerse de las dudas de que no eres lo suficientemente bueno y te motiva a alcanzar tu potencial.

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2. Comparta lo que sabe con los demás

Es fácil olvidar lo lejos que ha llegado y lo mucho que ha aprendido: busque oportunidades para recordarse a sí mismo y a los demás la competencia que ha adquirido. No escatime en el conocimiento que puede compartir: compartir experiencias, escribir blogs o asesorar generará confianza. Además de los beneficios para quienes lo rodean, este enfoque mantiene la pasión por lo que hace para que no se agote.

3. Descubra la relación con usted mismo

Cuando surjan dudas sobre su propio significado, no ignore los síntomas, sino intente comprender las causas de su aparición. No confíe en el diálogo interno negativo: hable consigo mismo (no necesariamente en voz alta) como un amigo cercano. Mire en el subconsciente, descubriendo de qué agujero espiritual está creciendo el síndrome del impostor. Y sea amable con usted mismo: apague el "padre estricto" interno, rechazando los pases de autocrítica con algo más compasivo.

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4. No seas demasiado serio

Cambiar de actividad cambia cómo se siente. No olvide distraerse con sus actividades, pasatiempos y entretenimiento favoritos; dése permiso para relajarse a veces para no tomarse el trabajo y las tareas diarias demasiado en serio. Aprenda a disfrutar los frutos de su trabajo: una vez que pruebe, estará convencido de que se merece todo lo que tiene.

5. Reciba los elogios con placer

Las personas con síndrome del impostor ignoran con demasiada frecuencia las palabras amables, devaluando el éxito y los logros personales, como si no quisieran reconocerlos por sí mismos. Mientras tanto, la alabanza es el arma principal de motivación. Cuando los demás reconozcan tu trabajo como sobresaliente, acepta los cumplidos con alegría y sin excusas, dejando un simple "gracias" a cambio.

Y si, a pesar de tus mejores esfuerzos, sigues padeciendo el síndrome insidioso, no dudes en buscar ayuda profesional. La desconfianza en uno mismo corroe los nervios, lo que puede provocar ansiedad y depresión. Un psicoterapeuta competente puede ayudarlo a deshacerse de la autocrítica excesiva y a construir relaciones con su propio éxito.

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